Casualmente Guillem es el padrino de nuestro amigo Salvador Tarraga
El que fuera cocinero del Hotel Felip de Porto Cristo durante medio siglo (50 años) Guillem Ferrando Sastre celebró junto a su familia su centenario, 100 años bien llevados, y consciente de su larga vida
Ahora está viviendo esta última etapa de su vida con bastante tranquilidad y rodeado de cariño. Ha dado mucha alegría a quienes le rodean y sigue siendo muy querido.
AGENCIA MANACORNOTICIAS 11/10/2026 - 17:28:18
Guillem Ferrando Sastre es una persona muy alegre, con mucha personalidad y muy querida por la gente. Siempre fue benevolente y estaba dispuesto a ayudar a todo el mundo

El que fuera cocinero del Hotel Felip de Porto Cristo durante medio siglo (50 años) Guillem Ferrando Sastre celebró junto a su familia su centenario, 100 años bien llevados y consciente de su larga vida. La fiesta fue el pasado jueves día 8 de octubre de 2026. Guillem Ferrando Sastre es una persona muy alegre, con mucha personalidad y muy querida por la gente. Siempre fue benevolente y estaba dispuesto a ayudar a todo el mundo, por lo que mantuvo muchas relaciones y amistades a lo largo de su vida. Casualmente Guillem es el padrino de nuestro amigo Salvador Tarraga, director de la Escuela de Adultos y del CEPA Llevant.

Trabajó como cocinero en Palma, pero no estaba demasiado satisfecho con su situación, así que se vino para Porto Cristo y entró en la plantilla del Hotel Felip. Allí según contó en la Revista Porto Cristo a su subdirector Joan Tur Santandreu, lo trataban muy bien y se conformó con las condiciones laborales.

En definitiva, es una buenísima persona, muy querida por su forma de ser y por su famoso bigote. Siempre dio mucho más de lo que recibió. A veces, cuando uno se da cuenta de cómo funciona el mundo

Fue una persona muy enamorada de su mujer. Hizo muchas cosas para hacerla feliz. Quiere muchísimo a su hija y a sus nietas, está feliz cuando vienen a verlo, por ellas habría hecho cualquier cosa. Un cocinero de la antigua escuela donde los platos sabían de verdad y olían que alimentaban. Muchos turistas querían conocer al cocinero y bajaban encantados a saludar a Don Guillem.

En definitiva, es una buenísima persona, muy querida por su forma de ser y por su famoso bigote. Siempre dio mucho más de lo que recibió. A veces, cuando uno se da cuenta de cómo funciona el mundo y por eso se hacen querer personas entrañables.

Ahora está viviendo esta última etapa de su vida con bastante tranquilidad y rodeado de cariño. Ha dado mucha alegría a quienes le rodean y sigue siendo muy querido. De alguna manera, él está pasando esta etapa sin demasiadas exigencias, ni por parte de los demás ni por sí mismo, viviendo con calma y disfrutando del cariño de su familia. El día de la fiesta del centenario sus ojos brillaban de manera especial, Guillem no se perdía nada. Felicidades, enhorabuena, suerte y salud.

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